Leamos el siguiente texto, imaginando a este grupo de maestros:
En algún momento de la lectura, recordé
esos episodios de mi experiencia como docente en aula regular…siempre que era
fin de bimestre, andábamos efectivamente corriendo, con más trabajo y con mucho
estrés. Las evaluaciones se entregaban para revisar y además de hacer adiciones
o cambios, sacar las copias y aplicar entre las clases, la revisión y la
entrega de los resultados…
Ver a los compañeros de las
asignaturas complementarias, evaluar con prisa y con el objetivo de obtener un
número…un número para inglés, uno para artísticas, uno para ¿computación, uno
para educación física y hacerlo más rápido para entregárnoslo como maestros
titulares para nosotros completar y dar a conocer en las reuniones con padres.
Muchas veces sentí como decía uno
de los maestros de la lectura; que me “faltaba tiempo”, aunque debo confesar
que nunca pensé que fuera algo innecesario… porque de alguna forma es
importante COMPROBAR los aprendizajes de los alumnos… pero si hube pensado que
debería existir alguna manera de evaluar que “conste” y que sea sin tantos “rollos”
administrativos, técnicos y protocolarios… ¿cómo sería?... ¿qué opinan ustedes?
Miguel Angel Santos Guerra, en la reflexión que hace con su texto " DIME CÓMO EVALÚAS Y TE DIRÉ QUÉ TIPO DE PROFESIONAL Y DE PERSONA ERES"; explica cómo a través del uso de esa herramienta, se puede CONOCER las concepciones que tiene el profesional sobre la sociedad, las instituciones de enseñanza, el aprendizaje y la comunicación interpersonal a través de su forma de evaluar… y es que es imposible que todos esos factores no estén relacionados con esa herramienta.
El profesor vive, actúa y pertenece a un contexto y este sin duda condiciona su práctica de la
evaluación. Tenemos a veces muchos alumnos para examinar, entregar calificaciones
con especificas normas… y esto se hace en momentos específicos pues tenemos
protocolos institucionales que cumplir; quienes trabajan en las escuelas
oficiales y no se diga! si trabajas en escuelas privadas, pues siempre ofertan
un “plus” que condiciona aún más la presentación de la evaluación…
Desde que somos estudiantes,
llevamos intrínseca más la importancia de APROBAR que de aprender; es decir
como lo explica Santos Guerra; debería
predominar en nuestros alumnos el valor
de uso, pues el APRENDIZAJE, es más relevante que una nota o número (valor
de cambio).
Entonces, ¿cómo podemos dejar esa evaluación tradicional a la que estamos muy adecuados? ¿cómo darle una nueva perspectiva a esta herramienta?, yo considero que en virtud de que estamos dentro de una sociedad, que somos parte de un círculo social y todo lo que este implica; pues es importante:
·
Reconocer que la forma de evaluar así como la
sociedad evoluciona, también debe ser diferente.
·
Que para mejorar la evaluación; como docentes
debemos tener claro que es importante modificar
las situaciones de aprendizaje (que es directamente donde se realiza nuestra práctica);
no podemos seguir enseñando como antes… y entender también que NO TODOS están
dispuestos a cambiar sus formas de trabajo (cuesta trabajo convencer a nuestras
autoridades directas; sobre todo si llevan una forma de hacer las cosas igual
por muchos años).
· Que tenemos un gran COMPROMISO como maestros por la profesión que escogimos y que somos responsables de los ciudadanos del mañana… Por eso la evaluación también debe ser para el maestro, o qué opinan?






















